No, no me he equivocado de blog. Éste sigue siendo el de Justi. Pero en esta tarde gris de Abril, cuando apenas quedan unos días para que se cumplan 18 años de su muerte a la que ahora me parece asombrosa edad de 42 años - ¡Dios mío, qué joven! -, recurro en el ordenador, sin pensar en él, a Lorenna McKennit, y a partir de ella, a los "Diálogos 3" de Ramón Trecet que le acompañaron todas las tardes de sus últimos, ya anunciados, años.
Escuchando el primer disco que me ofrece el blog, de David Darling, regreso a la casa en la que pasamos tantos ratos, y le doy gracias, porque necesitaba un rato así. No me gusta el mal tiempo, menos cuando es lo mejor que nos queda en esta España, condenada parece a que la gobiernen mal y que consecuentemente lo paguen los más vulnerables.
Para ser más fuertes, él, como yo ahora, creía en las bondades de hacer cosas, de no quedarse quieto. Siempre estaba con algún cuadro, algún cuaderno, algún viaje en el tintero...
Os dejo un dibujo de uno de sus últimos cuadernos en el que, al mirarlo de nuevo, me ha parecido que era sí mismo a quien retrataba.
domingo, 28 de abril de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Justi con Encarna, Raúl y Tomás
Recuerdo cuando de niño pasábamos tardes de verano cerca del Tajo a su paso por la Vega entre Colmenar y Aranjuez. Ahí están mis tíos, junto a Encarna, amiga de Justi. Éramos tan felices, que es lo que se dice. Yo al menos sí lo era. ¡Un regalo como pocos he tenido en mi vida pasar aquellos días con mis tíos! Luego vendrían días mejores y otros no tan buenos.
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