Lo suyo sería dejar la imagen que me trae hasta aquí sin más. Colgar el cuadro, el último cuadro de Justi y no decir nada. Pero cada momento me pide algo distinto y único, y este momento me pide pararme a hablar de la amistad. La amistad de Darío, Carmen y Manolo, como la de tantos otros, es uno de los mayores patrimonios y la herencia más grande que Justi dejó. Ellos me han pedido de un modo u otro que siga adelante con el blog. Y aunque la pena les acompaña al recordarle, también la alegría, y al final el esfuerzo vale la pena. Me vienen a la mente algunos nombres de amigos a los que recuerdo con especial cariño, pero ahora no voy a mencionar ninguno más. Este momento es de Darío, Carmen y Manolo.
lunes, 19 de octubre de 2015
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