martes, 27 de octubre de 2020

He estado con ellos: sueño.

He estado con ellos. Mi subconsciente es muy listo y cuando nota su presencia, aguanta, pone pausa y les da tiempo. He estado con mis tres tíos a la vez. En una habitación imprecisa, que bien pudiera ser la de la cuadra, donde estaba el palomar y el jardín donde íbamos a regar y a regarnos en verano. Estaba Raúl, el más normal, el más pijo si se quiere, hablando no sé de qué, también Tomás, más callado, con su barba y una presencia física imponente, siempre le vi desde más abajo, v luego Justi, que me muestra algo raro, un objeto o algo artístico que me despierta interés aunque no entienda. Los tres, he estado con los tres, mi insconciente fue tan listo que aguantó, dejó las llaves puestas en la puerta de una casa que daba a la plaza del pueblo para que entrara y estuviera con los ellos, aunque fuera solo un rato y solo en sueños.

Cambio la entrada programada del blog por este sueño escrito que se produce en la segunda noche en mi casa de un pequeño perro salchicha, como lo era Napo, el de mi tío Tomás, un perro con el duermo en el salón, llamado Milú. Quizás su olor, quizás el ver la foto de un Basset hound en un libro antes de dormir, puede simplemente que el hecho de ser lunes, víspera de una nueva entrada semanal en el blog. El caso es que el texto y la foto son ahora éstas, de Tomás, Justi y Raúl, mis tres tíos.




martes, 20 de octubre de 2020

Mi abuela Puri y yo

Con permiso de Justi, la abuela Puri y yo le vamos a robar un hueco en el blog.

Vais a pensar que soy idiota y seguramente no os falte razón. En la mesa de la cocina de mi infancia se produjo el momento más feliz de mi vida. Y mira que he tenido hijos, algún que otro éxito, un amor, un único y principal amor, y la vida me ha dado más premios que castigos. Pero el lugar donde se produjo el momento más feliz de mi vida está en esa cocina, en la mesa de una cocina pequeña que aún conserva el aspecto de entonces. Tendría yo 12 o 13 años, ahora tengo 47, es decir, que han pasado unas tres décadas y media, y cada vez que paso por esa cocina vuelvo a sentir aquel momento como el más feliz de mi vida. Y cuanto más lo pienso más me parece que lo es. Sería la hora de la cena y estábamos mi hermana, mi abuela y yo. Mis padres habrían salido por cualquier cosa y a mi abuela le tocaba prepararnos la cena. Habría algo ya listo, pero también faltaba algo porque del mueble saqué una lata de atún subiéndome a una silla y se la di a mi abuela para que la abriera. Cogí también el abrelatas y se lo di, pero le faltaron fuerzas o quizás la artrosis le impedía hacer el movimiento, no lo recuerdo. El caso es que me explicó cómo se hacía. Y el primer agujero en la lata, el más difícil, lo abrí yo, y también los sucesivos, yo solo, con la ayuda de mi abuela, ¡abrí aquella lata! Y aquel fue, sigue siendo e intuyo que seguirá siendo siempre el momento más feliz de mi vida. 


martes, 13 de octubre de 2020

La boda de Justi

En el archivo de fotos que tengo apareció el album de bodas de Justi. Por favor que alguien me explique qué hace mi tío vestido de novio y quién es la novia en cuestión, que no me suena de nada. Aunque parece el novio, quizás hace de padrino y el novio le ha dado derecho a lanzarse a su prometida seguro de que sus intenciones son puras; puede tratarse de una película, un corto, una fiesta... No sé, en cualquier caso, cualquier excusa es buena para echar unas risas sanas.










 

martes, 6 de octubre de 2020

Retrato del joven de jersey

Me gusta mucho este retrato de un joven desconocido, un cuadro poco frecuente en una obra de Justi en la que la imaginación deja poco espacio a la realidad.  Sin embargo, en esta reproducción fotográfica percibo a alguien real, quizás nacido de su imaginación o quizás  de sus recuerdos, pero en cualquier caso lleno de verdad.