Ruge y vibra la máquina sobrevolando el agua, inquietas las estrellas rutilan mudas. Mariana Faithfull ahoga el ruido de los motores y el bolígrafo se desplaza cien metros en cada palabra, aunque le di seda al cuerpo sudan las manos, conciencia del que ha perdido las alas, los planes eran otros y saltaron con el suelo del pasillo, pero Madrid queda lejos y son los momentos blandos brillantes que se abren como rosas y desaparecen a nuestra mirada. La vida como playa en la que llueven lanzas, la felicidad una brisa que acaricia y huye, el tiempo inaprensible solo medido por la música, triste y envolvente maná.
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