¡Qué tiempos en lo que disfrutábamos de las cartas y postales! Sueno a carca si es que hay alguien que no sea un carca entrando en este blog, pero no me importa. Pinto las canas con orgullo, orgullo canoso, y me lo permito.
Desde Portugal a la Calle San Lucas, un parón en un viaje de su amigo Johnny para animarle en los últimos meses de la vida de Justi. Todos le dedicamos menos tiempo del que se merecía. Todos desperdiciamos la oportunidad de pasar más minutos con él. Porque cada segundo a su lado era oro.


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