Siguen subiendo cada martes, como por arte de magia, dibujos de Justi a su blog, y lo seguirán haciendo el resto de Diciembre. Pero en medio, un alto en el camino con esta foto acojonante. Porque más allá de lo que pasamos a ser después de que nos hagan las fotos, y sigamos viviendo y nos ocurran cosas y cambiemos, cambiemos para los demás y para nosotros mismos, hay fotos acojonantes, sencillamente acojonantes. Esta lo es, o al menos a mi me lo parece. En ella están mi abuela, mi tío Tomás, mi tía Pilar, mi tía Marisa y mis primos, Tomás, al que por ser de mí misma edad o por lo que fuera siempre sentí cerca, y Marisita, que por muchas razones también fue con la que más tiempo pasé en aquellos años. Creo que el del triciclo es el gamberro de Julio, toda una personalidad desde niño, y hay más primos, segundos, con los que no tuve apenas relación, un primo pequeño que puede ser Rafael, y una tía lejana. Y me parece acojonante por la dimensión que tiene mi tío Tomás, la presencia de mi abuela Puri, de mi tía Marisa, la composición, los colores, el momento, lo que para mí evoca. La foto me parece acojonante y creo que le pueden pasar 200 años por encima, que seguirá siendo acojonante. Y seguramente solo me pase a mi, y precisamente por eso a mí me parece acojonante, porque es una foto mía aunque yo no salga en ella.
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